Archivos Mensuales: diciembre 2014

Impresoras: Entre el consumismo y el reciclaje

Tengo una impresora laser Samsung CLP-325 que compré hace poco más de 3 años, extremadamente fiel en el sentido de la impresión, solo ha recibido 2 cambios de toner magenta, imprime sin bandas de ningún tipo y pues, me ha salido muy bien en ese aspecto.

Donde no me he visto para nada satisfecho, es en esa capacidad infinita de estímulo al consumismo que fabricantes como Samsung obligan a sus clientes y he acá 2 anécdotas alrededor de esta impresora.

El sofisticado pote de plástico

Un día le estaba haciendo el servicio “de rigor” a la impresora (mi cuñado intentó imprimir usando cartulina brillante y se ensució el transfer kit) cuando de repente, al armarla, un sonido de “trancado” se escucha y se enciende una luz roja fija, comienza el pavor ¿qué se dañó?, ¿qué dañe?, pensando que era el fusor (transfer kit) lo saco una y otra vez, lo reviso y nada, la misma luz roja.

$_57

Revisando los códigos de error que emite el driver de auto-diagnóstico, este indica “replace waste toner”, ¿replace what?, según el manual, el “waste toner container” es un receptáculo para los residuos de polvo de toner, se va llenando poco a poco y tiene un “rendimiento” de aproximadamente 10 a 20 mil hojas, luego del cual debe ser reemplazado; el manual no dice absolutamente nada de algún tipo de servicio y me refiere a la página de ventas de Samsung para comprarlo por módicos 12US$.

Nunca había escuchado el concepto de una papelera que hubiera que botarla junto con la basura cada vez que se llena, pero vivimos en la época del consumismo y con tal de gastar, cualquier cosa se inventan.

Pensando que se trataría de algún sensor “oculto” (por más que vaciaba el polvo de tinta del mismo, este reportaba “replace waste toner”), decidí comprarlo y entonces comencé a buscarlo por ebay, amazon y en cualquier tienda (acá en Venezuela ese repuesto no se consigue) cuando de repente, un “review” en Amazon abrió mis ojos, decía:

“No gasten su dinero!, es un simple pote de plástico!, si lo lavan y secan muy bien también sirve”, revisando páginas de servicio y otros comentarios (y mirando mi propia impresora) descubro que hay un sensor infrarrojo por detrás del “Waste Toner Container” que apunta a una banda blanca que está detrás del mismo, si la luz infrarroja es difractada o absorbida por el polvo de toner, entonces la impresora “asume” que el “Waste Toner Container” está lleno y hay que reemplazarlo.

Tomando agua caliente, jabón líquido y algo de desengrasante, descargué todo polvo de toner del contenedor (en una bolsa plástica con papel húmedo, el polvo de toner es extraordinarimente perverso en lo que a ensuciar se refiere) y llené con agua caliente y jabón líquido, agitando muchísimas veces hasta que el agua dejara de salir gris, luego agua tibia con desengrasante (para evitar la grasa del jabón líquido), secarlo al sol (no directo, simplemente que las corrientes de aire evaporen toda el agua), en algunos lugares para los ansiosos recomendaron horno caliente a temperatura mínima por 5 minutos (sin que el plástico toque nada muy caliente); esperé que se secara y “voilá”, ¡contenedor de desechos limpio y operativo!.

Es insólito que dicho servicio no aparezca descrito en absolutamente ninguna parte del manual.

Imprimes hasta donde yo diga

El otro detalle que tuve con la impresora fue el utilizar toners recargados, al parecer (al igual que las Epson), las impresoras Samsung almacenan los códigos de los últimos toners insertados, un toner declarado “vacío” no puede ser insertado “lleno”, y la propia impresora le escribe en un chip a los toners, indicándole que están vacios.

Eso me pareció bochornoso, puesto que el kit de toners nuevos (cyan, magenta, amarillo y negro) cuesta 100US$; sin embargo, recordé que mi Epson C67 tenía un “software reset”, una aplicación hecha por un ruso que desbloqueaba las impresoras para que pudieran aceptar cartuchos genéricos y cartuchos recargados.

Buscando encontré alguien en Ebay, que vende el mismo software para las Samsung, a un costo de 10US$, ¡Extraordinario!, tomando en cuenta que en Mercadolibre Venezuela, alguien (que debe ser un simple revendedor o “bachaquero”) pretende vender lo mismo en 1500Bs.

Los toners requieren mucha protección para su traslado, incluyendo cintas de seguridad, plásticos que trancan los rollos internos, una bolsa de aire anti-impacto y una cantidad insólita de material que se descarta, como para además tener que botar el propio toner cuando se acaba, porque al fabricante se le antoja que dichos contenedores no pueden ser reciclados, rellenados o que se puedan utilizar genéricos de otros fabricantes.

Otros casos

Un amigo me reportó un caso similar con el transfer roll de su HP Laserjet, con “groseros” precios de servicio que rondan los 4 ó 5 mil Bs (mi impresora me costó hace 3 años 2000 Bs), buscando descubrí que dicho rollo no es más que un tubo de metal rodeado de una goma espuma, el “kit” para re-construir un transfer kit para una HP 1020 cuesta solo 15US$; lo cual es infinitamente más barato que comprarlo nuevo.

Si, ahorramos dinero y ayudamos al medio ambiente reduciendo los desechos, pero prevenir el consumismo es además aprendizaje.

Estancamiento tecnológico

Me encontré, en mi regreso a Barquisimeto, discutiendo con un profesor universitario acerca de las tecnologías libres (y las tecnologías modernas en general)  y su impacto en “la comodidad” y en el estancamiento tecnológico de la sociedad.

Todo comenzó hablando de “tecnologías que usabamos” (en vista de que yo saqué mi portátil en el carro para cargar mi teléfono y al abrir la pantalla se vió el Debian Linux instalado) y de para qué las usábamos, le comenté que venía de dictar un taller de OpenLDAP en Caracas y la semana pasada había terminado uno de postgreSQL 9.3, que estaba planificando uno de PL/Python y un hacklab de PL/Javascript-v8 con datos JSON, a la usual pregunta ¿y a qué se dedica?, vinieron los elogios a Python (y que lo estaba aprendiendo para cosas *personales*) y que estaba aprendiendo algunas cosas de .NET mientras en su universidad enseña C, C++ y algunos proyectos los pide en Java (en mi mente vino la imagen de algún viejo y desgastado libro de Turbo Pascal de Luis Joyanes Aguilar en la Biblioteca de la universidad), defendió su uso ya que enseña “lo básico para aprender a programar” y que era muy difícil en esta época de modernidad tecnológica, diferenciar las tecnologías emergentes de “la moda”, así que era mucho mejor seguir con lo clásico y tradicional, eso lo bauticé como “estancamiento tecnológico”, comentario que no fue del agrado del profesor.

Yo hablaba de “estancamiento tecnológico” ante la imposibilidad de ciertas universidades de mejorar su currícula de informática (e incluso otras carreras), su argumento, aparentemente válido, hace referencia a que las universidades no pueden dedicarse a enseñar “moda” (habla que muchas cosas se hacen populares por moda y no por su idoneidad técnica) y que las tecnologías seleccionadas por ellos eran mucho más fáciles de asimilar por estudiantes y que eso les habría “el mercado” para aprender nuevas cosas, además, tecnologías como Windows XP llevan con nosotros demasiado tiempo y estamos “demasiado acostumbrados” como para saltar “de una” a nuevas y radicalmente diferentes tecnologías como Linux, sólo porque se van haciendo populares o porque alguien “lo decrete”.

Bajo ese argumento, las universidades deben fomentar la “homogeneidad” y la “estandarización” por sobre la modernidad y/o “la moda”, base fundamental para que nuestra sociedad no “sucumba” ante tecnologías invasivas que pudieran, de plano, echar por el piso el trabajo de años de formación e investigación en las universidades y dejar a miles de estudiantes y profesores sin trabajo, simplemente porque la sociedad decidió usar nuevas tecnologías que la universidad no está aún preparada para enseñar.

Es extraño que se defienda el estancamiento tecnológico bajo esos argumentos, antes de las Neveras existían Cavas en las casas, para tener hielo y cosas frías, la gente compraba hielo a grandes fábricas de hielo y lo depositaba en dichas Cavas, algunas muy “modernas” con revestimiento de cobre (mantienen el frío más tiempo, pero desde hace tiempo se sabe que el cobre es tóxico) y todo transcurrió sin problemas hasta la llegada de los refrigeradores eléctricos, desaparecieron las grandes fábricas de hielo, muchos perdieron su trabajo o se dedicaron a otras cosas, se crearon incluso nuevos oficios (refrigeración comercial y doméstica) fue pues, una tecnología nueva altamente invasiva en un mercado homogéneo completamente acostumbrado a una única forma de hacer las cosas y, salvo para guardar las cervezas en alguna reunión, dudo que hoy en día alguien eche de menos esa forma de tener hielo en casa.

Entonces, ¿no es acaso el mismo argumento? pues en efecto, una cava es una tecnología más estandarizada, más sencilla de aprender y mucho menos invasiva que un complejo, difícil de reparar y mantener y más invasivo que un Refrigerador, ahora me gustaría saber si alguien en la actualidad abandonaría su Refrigerador para tener una cava forrada de cobre llena de hielo en su casa.

¿Estamos estancados?, ¿o no debemos sucumbir ante la moda y la modernidad en pos de mantener el mercado y las posibilidades a nuestros estudiantes?, ¿debemos modernizarnos a fuerza y riesgo o mantenernos en la zona de confort? …

Si me preguntan, me sentía estancado porque aún no he aprendido angular.js ni Go, pero en retrospectiva siento que más bien me salgo mucho de una zona de confort …

¿qué opinarán mis lectores? …

A %d blogueros les gusta esto: