El Bosón de Higgs y la cotidianidad …

Me encontraba leyendo en el Flipboard de mi tablet, el RSS diario de noticias de tecnología y ciencia (y una que otra tránsfuga de política e internacionales), que dejé toda la madrugada sincronizando (ya que mi conexión es una utópica “3G” que jamás pasa de 80Kbps) y me consigo con un conjunto de noticias notables, entre ellas que el CERN confirmó que la escurridiza partícula descubierta en Junio del año pasado es nada más y nada menos que el famoso “Bosón de Higgs”, uno de los tantos “gluones” que la física cuántica está buscando como partícula unificadora fundamental, también veo hermosas fotos del cometa PanSTARR en diversas partes del mundo, los trabajos sobre la vacuna contra la Tuberculosis, la roca “blanca” de Marte y un par de noticias más, cuando de improviso mi esposa exclama desde la cocina “¡se acabó el gas!” …

Así comienza mi día marcado entre efluvios de pensamiento y la cotidianidad más banal …

Así es mi país …

 Gases innobles …

Tomo mi pequeña bombona de gas y salgo en búsqueda del vendedor de costumbre, viene mi primera sorpresa “no, hace dos días que no surten gas”, salgo en busca del vendedor que está en el barrio “La pastora”, también sin éxito; en ese momento mi cuñado, músico de profesión, se integra a la búsqueda de gas y mientras hablamos del concierto de “Rodrigo y Gabriela” que vi el día anterior, nos vamos recorriendo “sin éxito” los distintos expendios de gas de Guanare, la respuesta es la misma “llevan varios días sin surtir”, incluso la llamada a un amigo chavista me deprime “nooo chamo, yo compré la última vez  5 bombonas, porque no sé cuándo se acaba”, de improviso, de un local surge una esperanza, “por qué no va a hacer la cola en Santa Clara, a las afueras del llenadero de gas”, ¡claro!, ¡nada mejor que hacer cola en la propia empresa que surte el servicio para obviamente comprar el producto!.

Hago caso omiso a la acotación de mi cuñado, “queda a las afueras de la ciudad” me replica, yo absorto comienzan mis pensamientos, ¿por qué no le instalé Flipboard y Readability a mi teléfono? …

me arrepentiré de no haberlo hecho …

Llego a las 9 a.m. a un lugar muy a las afueras de Guanare por la carretera vieja, en la puerta, un desorden de personas con distintas cantidades de bombonas, sin un orden aparente, conversan, escuchan música desde sus teléfonos ó hablan (como una especie de catársis) de las últimas colas que han tenido que realizar (cementos, medicamentos en el hospital, compra de pollo en pdval, etc), allí mi cuñado me deja y sale a su trabajo, yo estaré por 4 horas más …

Sale el primer camión, la gente le grita y lanza insultos cuándo se dan cuenta que este no se detiene, un señor va a preguntar y regresa con la respuesta “ese va a surtir sólamente a los entes y empresas que necesitan y el segundo va a salir a surtir a las urbanizaciones que tienen despacho a domicilio, deben esperar”, comienzo a divagar entre los pensamientos izquierdistas de la igualdad del hombre y del ciudadano y cómo se ve tan igualitario que primero le manden gas a las urbanizaciones de los ricos (cómo donde vive el Gobernador Castro Soteldo) y a uno lo dejen llevando sol a 34 grados centígrados … Es tan igualitario y otros pensamientos menos políticos sobre ¿será el bosón de higgs de la teoría general o uno de los requeridos por la teoría de cuerdas? … así me dejo llevar un rato …

Para distraerme, comienzo a leer un PDF cargado en mi teléfono sobre web-services en python usando Bottle, la mente empieza a divagar (no sé si es el calor o el aburrimiento) y diverge entre las ganas de jugar “Fruit Ninja” para distraerme y las advertencias de mi cuñado “esta zona es muy peligrosa, pendiente y no saques nada” … rodeado de chamos que van y vienen en bicicletas y motos, al final la integridad personal vale más que un momento de distracción y guardo el teléfono …

Llega una señora en su vehículo, saca una silla y se pone a hablar de la cola que hizo la semana pasada para comprar cemento y de la cola que hizo ayer para comprar un medicamento para su madre (¿será profeta?), las quejas causan una diatriba política molesta entre partidarios del oficialismo (que se regocijan de hacer cola 4 horas por una bombona de gas) y los de oposición, a la cual ni me quise inmiscuir … ¿por qué toda conversación se politiza de la manera más burda? … ¡no entiendo! …

¿Podré lanzar un webservice apuntando a un recurso permanente? era mi preocupación más grande …

Al tercer camión y ya pasada la hora del almuerzo, las esperanzas de conseguir gas allí se disipan, mucha gente se fué a almorzar y voy quedando solo, he optado por irme y dejar que el tiempo pase y las cosas se resuelvan …

Al final del día, un vecino de mi suegro, que trabaja en Servigas, me cambió mi bombona vacía por una de su casa, diciendo “yo tengo más posibilidades de conseguir una, toma”

Aún hay personas dignas y buenas en este mundo …

“-Revolution- a la guanareña” …

Regreso a casa sin gas y vuelvo a tomar mi tablet mientras almuerzo, leo un libro PDF sobre bash/sh y mientras escribo ideas sobre un “mini-framework” de ayuda (pienso, ¿para qué planear aplicaciones en cónsola en otro lenguaje, si bash viene integrado por defecto y es muy poderoso?), al terminar de almorzar, recuerdo que debo salir a comprar algunas cosas y mi esposa acota “¿puedes ir a buscar plata y comprarme el medicamento?”, salgo con mi mente entretenida entre bash y python sin saber lo que me esperaba, otro golpe de cotidianidad …

Llego al centro de Guanare y no hay luz, no sé por qué recordé el “piloto” de una serie que comenzó anoche y que habla de un mundo “post-apocalíptico” que ocurre quince años después de un gran apagón mundial que dejó inoperante a todo equipo y sistema eléctrico en el planeta.

No sabía que enfrentaré mi propia “-Revolution-” acá en Guanare …

Como profecía del programa (y debido a la cantidad diaria de cortes de luz, programados, no-programados, racionamientos y no-racionamientos) los bancos han dejado de tener plantas eléctricas y ninguno (ni siquiera el Bicentenario y el Venezuela, que son del gobierno) tiene electricidad para alimentar sus telecajeros, paso una tarde de espanto, caminando a 36 grados centígrados, de banco en banco buscando alguno que estuviera operativo, sin luz, sólo me faltaba una ballesta y un look a lo “The Walking Dead” …

Faltan unos 200 metros para llegar al Abasto “Bicentenario” y comienzo a ver una extraordinaria cola de gente, pienso ¿Si el centro comercial donde está tiene muchos pasillos techados, por qué los ponen a hacer cola bajo el sol guanareño a 36 grados?, mi pregunta se responde sola; al llegar hay un letrero que reza, “Hay Aceite, *Harina Pan* y Pollo” y, cómo no hay electricidad sólo permiten pasar de 10 en 10 a realizar “su compra de aceite, harina de maíz y pollo” (mi mente comienza a divagar en formas más óptimas de atender a la gente en esta situación, por ejemplo, si sólo te venden 4 harinas, 2 aceites y 2 pollos, ¿por qué los empleados no hacen los paquetes y los dejan pre-hechos para acelerar el proceso?, ser socialista es pensar en la gente y esta gente realmente “no piensa”) mientras estoy mirando un telecajero apagado, se forma una trifulca post-apocalíptica cuándo el empleado del Bicentenario sólo deja pasar a 5 personas y parece que dejó que dos amigos se colearan …

Típico, ¿no?

Zombieland …

Pensé, “Hollywood debería filmar -Revolution- en Venezuela, es solo de distopías post-apocalípticas (o zombies) el calarse una cola de varias horas a 36 grados bajo el sol del llano guanareño” sólo por un pollo, definitivamente, “Hay que querer mucho ese pollo” …

Luego de mucho caminar, llego a un local con electricidad (no pensé que me alegraría de encontrar algo tan simple, las dichas del hombre pueden ser tan ufanas y banales)… el “Farmatodo” de la avenida Unda, entro allí al menos para “refrescarme” con su aire acondicionado y comprar el medicamento …

Muy mala idea …

Al entrar, de un camión desciende un par de bolsas llenas de leche en polvo, las personas que van por la calle saltan cual zombies y el resto de clientes del Farmatodo también, rodeando las bolsas y gritando cual velorio de Kim Jong-il, sacando teléfonos para llamar a otros y un maremagnum de gente inunda el local, golpes van, gritos vienen, reclamos, mordiscos, la cosa realmente parece una escena de “Resident Evil” y ciertamente nos hemos convertido en residentes malvados, somos capaces de empujar a una anciana para conseguir un par de bolsas de leche en polvo …

Ayudo a levantar a la señora que empujaron y decido salir inmediatamente de ese local, antes que el “virus Umbrella”, me haga quitarle el par de bolsas de leche en polvo que lleva la señora de enfrente (y comerme su cerebro) …

Mientras camino por las calles (ya estoy *casi* rondando sin rumbo), veo un sinnúmero y variopinta variedad de colas, la gente en este poblado (y no fallaría al decir qué en el resto de Venezuela, salvo en aquellas ciudades como Caracas, donde los Zombies son más agresivos) suele ser bastante zombie, hacen colas por Pollo, Leche o “Harina Pan” (marca de una harina de maíz) en condiciones *casí* infrahumanas, la más infrahumana fue ver a un viejito durmiendo sobre un cartón frente a la puerta de un banco cerrado, en la puerta del banco se lee “mañana pagamos la pensión del IVSS”, comienzo a preguntar qué tiene de igualitario hacer que los viejitos hagan cola (incluso desde el día anterior) para cobrar una mísera pensión de jubilación …

Leí en mi RSS de noticias locales que a los viejitos les darán tarjetas de débito, ¡Qué bueno!, ¡14 años después!, esta gente SI se preocupa por la igualdad entre los hombres …

El deporte nacional

Mientras leo en un artículo que perdimos en el mundial del único deporte del que *supuestamente* éramos amos y maestros, me dedico a realizar el verdadero deporte nacional, las colas, para ello convenzo al vigilante de un centro comercial cerrado que me deje entrar, ya que los telecajeros de este banco (Provincial) si están operativos y veo gente dentro haciendo cola, y este me deja entrar.

Me enfrento al último tipo de cola, la cola por *ignorancia a la tecnología*, hay 5 telecajeros pero en sólo uno hay gente haciendo cola, entro (y como jamás me ha gustado hacer cola) pregunto “¿qué le pasa a los otros telecajeros?”, nadie responde, al ponerme en uno de los telecajeros desocupados un señor responde “la anterior persona dijo que no sirve”, digo en mi mente, “qué inocente es a veces el venezolano que le cree a cualquiera sin verificar” (me digo ¿tendré el gen del Apóstol Tomás?), al retirar dinero y hacer varias consultas, demostrando que funciona, salgo de allí bajo las miradas de las personas que llevarían rato allí (algunos irónicamente con bolsas del bicentenario) sin percatarse (o sin querer percatarse) que todos los telecajeros estaban operativos …

Dejo atrás a otros zombies peleando (ahora sí) por revisar los telecajeros y me digo: “bueno, una de dos, no compré el medicamento, pero al menos tengo dinero … voy mejorando …”

El via-crucis de los 7 templos

Mi esposa se une a mí en las compras, entramos a un abasto, mi esposa toma mi desodorante y dice “cómpralo”, yo digo “no cielo, para no cargarlo, lo compramos en el otro abasto, donde consigamos todo”…

aún no entiendo, ¿por qué mi mente no se adapta a la “cotidianidad” venezolana? …

Recorremos más de 7 locales (cual via crucis), a pleno sol y sin luz, en uno sólo conseguimos toallas de papel de cocina, en otro sólo conseguimos servilletas y en otro (por fín) conseguimos papel de baño (irónico: todos son papel), luego del via-crucis también encontramos mayonesa, margarina (pero de envase gigante) y un extraño refresco de cola con tapa verde (¿tendrá problemas la embotelladora?) mi único placer mundano (el helado) no se consigue y empiezo con mi esposa a hacer bromas sobre Aureliano Buendía conociendo el hielo en “Cien años de Soledad” …

Extrañamente, en un *chino* que es ferretería, consigo jabón de baño … capaz y no consiga harina de trigo pero si una roca blanca de Marte … xD

Cotidianidad *astronómica*

Comienzo a sacar cuentas sobre cuánto sale ahora un mercado, más cuando tienes que visitar varios a la vez para conseguir todo o la cantidad de calorías que quemé hoy por andar del timbo al tambo, en fin, hay cosas mucho más importantes en la vida de qué preocuparse …

Comienza el día a oscurecer y empiezo a soñar con ver el cometa panSTARR en el oeste, como antiguo miembro del ALDA (Asociación Larense de Astronomía), este debería estar a quince grados debajo de la luna en cuarto creciente.

Al mirar al poniente, recuerdo con tristeza cómo la gente acá quema la basura, el pasto seco, los desechos sólidos y hasta árboles y llanuras enteras, porque es “normal” qué en época de sequía acá se le prenda fuego a todo (cual pirómanos), miro un atardecer lleno de calina y humo que cubre el cielo y desisto de mis “búsquedas astronómicas” y sólo me enfoco en regresar a casa …

Al menos, del día, me quedaron un montón de conocimientos, jabón de baño y hermosas fotos del PanSTARR que gente con más posibilidades subió a Flickr, acá se las dejo …

¿No es hermoso?, recordé la época cuando también tomaba fotos y las subía a Flickr (y el servicio técnico Canon servía):

Pico Bolívar – Mérida, Venezuela

Ciertamente hay cosas que la “cotidianidad” nos opaca, tampoco debemos obnubilarnos con aquello, para nosotros trascendental (como lanzar satélites o salvar al universo) y olvidar lo cotidiano, el IVSS no debería estar “inventando” viajes turísticos (que al final *lanzan* los viejitos en el c.c. sambil) cuando por 14 años no había resuelto la forma de tratar decentemente a los pensionados (como siempre digo, no debería permitirse el insulto de construir un parque de ejercicios con corredor turístico a una barriada sin asfaltado, cloacas ni ambulatorio), pero tampoco podemos ahogarnos en “cotidianidad” volviéndonos salvajes que nos insultamos y agredimos, incluso a ancianos por una lata de leche que no se consigue o un kilogramo de harina de maíz; prefiero sentarme en mi mesa, feliz en una cena imaginariamente “romántica” y a la luz de las velas (porque se fué la luz) comiendo casabe o “pan de jehova” con mi esposa, que devorar arepas hechas con la harina de maíz que le quite a una anciana en un abasto o salir a incendiar oficinas de Corpoelec.

“Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su hogar.”
– Ernesto Sábato

Acerca de phenobarbital

http://about.me/phenobarbital

Publicado el 4 abril 2013 en Blogeando!, contraloría social, La nota del día, La soda y la pastilla. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Julio Pirela

    Hola Jesús!
    Como siempre, me he reído mucho con la manera en que plasmaste la cotidianidad del venezolano; lo que me preocupa, es que ya “muchos” ven como “normal” que tengamos que hacer una cola “por esto” o “por aquello”. Es que, nada más imaginarte caminando con tu bombona por esas calles de Dios en Guanare, me causa gracia. De verdad que muchas gracias por poner estas cosas tan refrescantes que, más allá de polemizar, ponen en claro que nuestros tiempos de niño como que fueron mucho más fáciles que estos que nos está tocando vivir hoy día. Un abrazo amigo. Espero sigan los éxitos y espero leer pronto otra de tus interesantes publicaciones.

    Saludos,

    Julio A. Pirela R.

  2. Jesus, que bueno tu post justamente la semana pasada estaba analizando como la cotidianidad así como tu la mencionas podría estar mermando el desarrollo de los profesionales aquí en Venezuela, (btw, cuando estaba comenzando a escribir este comentario el servicio eléctrico fue suspendido por 2 hrs ), mientras en otros países los físicos, ingenieros , informáticos , médicos etc, están, estudiando, desarrollando, haciendo practicas en sus laboratorios,y cualquier otra actividad que mejore sus conocimientos, los nuestros están en todas ese montón de colas que tu nombras, o si no están allí no pueden continuar una practica en un laboratorio, parar momentáneamente el trabajo que estén haciendo porque simplemente el servicio eléctrico es suspendido.Vamos unos cuantos pasos atrás en las condiciones que nos toca prepararnos para ser mejores en cualquiera que sea el área que nos desempeñemos. Saludos

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