Abandonando el Albedrío (o sobre el concepto del trabajo). I

Ya hace bastante tiempo que no escribía; tal vez las necesidades de expresarme no eran tantas; o tal vez no tenía mucho que expresar.

Me encontraba yendo hacia la casa de Dayana en mérida; cuando de repente veo una señora muy muy mayor, completamente desnuda salvo por la bata de hospital que cargaba puesta (detrás de mí, una estructura por demás imponente y sucia a la vez, parece un antiguo hotel abandonado; El Hospital Universitario de Mérida), con un andar abandonado y completamente perdido, sin saber a donde iba o cual era su destino.

Nadie la vió salir? (habiendo 3 porteros en la puerta), ninguna enfermera se percató de su ausencia?, la tan peyorativamente exhacerbada mística de los médicos del hospital estaba ese día desvencijada y distraída en otras lídes, como la lucha gremial y esas cosas?, ninguno de esos funcionarios que tienen los millones como para comprarse un Hummer tiene que se yó, 500 mil Bs. para enviarla a una clínica pequeña y decente como alguna obra de caridad (para justificar u ocultar al menos que tengan algo de moral). Pasó por enfrente de urbanizaciones, grandes empresas de construcción, abastos, variados negocios y personas; nadie parecía notar su presencia; se alejaba cada vez mas de sus horizontes de sucesos; sin embargo yo fuí uno de esos que trató de ignorar esa situación; lo cual me hace tan culpable como el resto.

Recordé como una vez; hace mucho tiempo, cuando me encontraba trabajando en Puerto la Cruz; me encontré en el aeropuerto con una serie (una tras otra) de carros lujosos, vans gigantescas, camionetas 4×4 a todo confort o sedanes casi limosinas (claro, hay muchas cooperativas y empresas en la zona que vivian de trasladar a los ricos petroleros de aquella época, empleados de PetroZuata, Ameriven, etc); al final (muy al final) de la fila, se encontraba un carrito muy viejo, polvoriento y desvencijado, golpeado por el tiempo tanto el vehículo (parecía un dodge dart, pero no recuerdo de marcas) como su dueño (un señor de 72 años, que debería estar criando nietos); el señor, con una mirada que acumulaba tristeza, hambre, desesperanza, cansancio y una vida muy sufrida me ve y se imagina que yo, un joven de 20 y tantos, trabajando en Pto La Cruz, no se subiría en ese “carro tan pichache” (como el mismo denotaba) y volteó la mirada como asumiendo que yo me iría en algún flamante vehículo. Para su sorpresa, le toco el hombro y como es costumbre en mí, primero le saludo y le indico el destino “El Morro de Lechería por favor” y le lanzo una sonrisa como para ganarme su confianza; el hombre entre sorprendido, emocionado y alegre accede en llevarme.

El vehiculo era bastante lento, así que nos ayudó a hablar bastante (y como a mí no me dicen la doña en vano, hablar con los mayores me enseña y educa sobre la vida y la razón de ser); venía de un pueblito en una zona con nombre gringo (pero sin el dinero gringo) algo asi como Mc. Gregor, cerca de Boca de Uchire; era agricultor, le habian matado un hijo, el otro se fué muy lejos y el quedó, solo con su vieja, por lo que decidió venir a Barcelona-Pto La Cruz a probar suerte; trabajaba en el día y la tarde, al igual que su señora, y por las noches en vez de descansar sus ya cansados huesos, hace de taxi para ganar alguito extra para las comidas y las medicinas de la señora; el señor conversa conmigo largamente y al llegar a mi destino me indica la tarifa, “son 5 mil Bolívares” (una carrera de esa longitud en aquella época, costaba como 12 ó 15 mil bolivares); le paso un billete de 20 mil y con cara de mucha más tristeza me dice que no tiene sencillo, pues era su primera carrera en toda la noche; ya que todos los que llegaron en mi avión de 90 pasajeros se fueron en los “flamantes vehículos”; le indico que ese es su pago por la carrera y procedo a darle otros 2 billetes de 20 mil que tenía en la cartera (recuerdo que en áquella época estaba en la misma situación que ahora, un gerente de administración me tenía 4 meses sin cobrar) con lo cual por al menos por unos 2 minutos, la situación se tornó tan sentimental que tuve que dejar al señor ya que su llanto, mezcla de alegría y pena, me estaba haciendo llorar a mi tambien.

Hice algo que tuvo alguna retribución?, hubo algún interés de por medio?, ayudar no necesita intereses; la vida nos pone aqui en la situación de tener intereses solo para nosotros o para con los demás; en gastar 200 mil en un peinado hecho por el gran peluquero de la capital o en darle demás a quien lo necesita (jajaja, recuerdo todavia las risas y las gracias de unos niños pidiendo para las misas de gallo gritando “100 bolivares, 100 bolivares”, cuando le pasé 5 mil; fué como ganarse la lotería); no es que nos pongamos el corazón siempre en la mano y nos desvivamos por ayudar a los demás; pero considero que mientras se pueda, se debe hacer.

Volviendo al tema de la señora, me encontraba en una serie de divagantes ideas y contradictorias luchas (que me hacian sentir más miserable de lo que ya me sentía al verla) sobre la vida y la miseria afrontada por esa señora; ¿sería tan mala en su vida como para que los hijos (si es que tuvo) la abandonaran de esa manera tan funesta?, ¿acaso realmente existe el karma y hay que pagarlo?, ¿es posible que la gente siga sufriendo bajo la mirada indiferente de las personas?, en ese caso la conclusión es meramente desoladora, seguimos evolucionando como animales de gran cerebro (construyendo bombas de vacio que aniquilan en segundos cientos de kilómetros de vida); pero cada día, perdemos un gramo de humanidad.

Y de entre tantas ídeas trasnochadas es que nació el título de este post; ¿pueden los médicos hacer renunciar a su líbre albedrío a una persona, por el hecho que está enferma?, evidentemente que sí, considero yo que más importante que la posible estabilidad moral está la salud física de la persona; sobre esa base se cimentan el resto de actividades del ser humano y de nada vale tener íntegro mi libre albedrío si voy a estar sufriendo de males encerrado en una casa, solo y sin atención hospitalaría.

Pero realmente son hospitalarios los hospitales?, ¿Como irónicamente por una parte ese ser se prepara para ser médico, salvante de vidas, custodio de la salud de las personas y se le enseña por otro lado, tanto desapego por el bien humano en general?, por qué ninguno de esos médicos asumió su real rol y tomó, asi fuera por la fuerza, a esta señora y la devuelve al hospital para que siga su tratamiento?, ¿por qué?, mas que por las preocupaciones de sueldo, contrato colectivo, convenciones; en vez de eso, todos en general nos dedicamos a hacer que las cosas sean más humanas entre nosotros?.

Si me gradué de Médico, mi mística de trabajo me dice que debo preocuparme unica y exclusivamente en las necesidades de mis pacientes; no si en ya cobré o si mañana hay reunión del gremio; en mi caso lo planteo simplemente así; yo estuve 6 meses sin cobrar en el distrito, luego de cobrar 2 veces, tengo ahora 3 meses sin cobrar; evidentemente hay algo que me mueve más que el trabajo; es la mística de hacer lo que me gusta; si recibo remuneración por ello, ¡Que bien!, pero mientras tanto, trato de no preocuparme tanto por los giros del carro o por los pagos del seguro y me preocupo más por mis sistemas sin errores, depuración de código, pruebas unitarias o aspecto visual de la aplicación; lo demás está en una esfera tan  tan básica del punto de vista humano, que ni siquiera vale la pena como profesional que me preocupe por ella.

Y ahi viene creo yo, el centro de todos los males; la falta de mística y la diferenciación notable (al menos a mi parecer), sobre el concepto de “trabajo”; para muchos el trabajo es una obligación (como beber obligado Aceite de Higado de bacalao) por la cual, como es obligada, te dan un pago para seguir sufriendo el martírio y pagar el karma; en mi caso, Trabajo es mas como el concepto de Hobbie; me encanta lo que hago y seguiré haciendolo y divirtiendome (o seriamente, como sería el caso de un médico, celebrando las victorias de la vida sobre la muerte) y me pagan, como incentivo para que siga divirtiendome y generando los frutos de esa diversión y claro está, para mejorarme y crecerme profesionalmente para que me sigan pagando por divertirme.

Es un simple concepto de mutua reciprocidad y mutuo beneficio; como el caso de que la gente debería casarse porque se ama y no por obligación.

Y claro, la contraparte de la cuestión es que la gente suele decir, “es que si no me pagan como trabajo?, recojo mis maletas y me voy pa’l coño!”; y claro está, en parte tiene razón; pero como afirmo arriba, esa es una cosa TAN BASICA (como comer, dormir, o bostezar) que no debería ser de la preocupación del cerebro conciente y pensante (no de cosas tan básicas del nivel reptiliano como ir al baño o querer tener sexo); pero claro está; hay ALGUIEN dentro del sistema; algun administrador, jefe departamental, contador, supervisor de recursos humanos; que debe tener la misma MISTICA; TEZÃ?N y sobre todo ganas de “TRABAJAR MAS QUE DIVIDIR” y que su función está hacer que tus preocupaciones sean del nivel superior y no decaigan a un nivel tan del cerebro reptiliano como “será que mañana cobro para bajar a comprar leche?”.

Como todos, deberían ser facilitadores de vida; no generadores de preocupaciones.

En fín, la gente debería tener la suficiente mística como para asumir un cargo, una carrera, una decisión, si ya tengo que obligarlo para hacer algo; entonces casí tengo el derecho de “robarle” su albedrío y decidir por él, que debe hacer, como lo debe hacer y obligarlo a ello; pero claro está, nadie desea eso; por ende, las cosas deberían ser tan fáciles como “sinceramente si yo, no puedo facilitarle la vida a otra persona, pues mi función está en dar esa facilidad de vida, sea yo médico, gerente, contralor o presidente de la república, entonces debería avergonzarme de mi mismo, darme cuenta de mi poca mística y fé en el trabajo y abandonarlo todo y dedicarme a algo en donde sea realmente bueno”.

“Realmente ser bueno”; suena como ser “el tipo que más dinero le ahorra al fisco”; sea no pagandole a los pensionados del seguro social, o botando a mujeres embarazadas o haciendo que nadie cobre para generar intereres acumulados (lease: me ha pasado mil veces) o simplemente porque “no me da la gana de trabajar 10 horas díarias resolviendo caso por caso, día por día”; si eres realmente bueno, capaz y resuelves todo en horario de oficina; si eres extremadamente bueno, trabajas horas extras para que más personas se beneficien y te alaguen por tu eficiencia; si eres uno de nosotros (Al buen estilo Dr. House), no dormirás, no comerás, no descansarás hasta que des por terminado a lo que te habias dedicado; pero de estos hay muy pocos y cada vez, les fomentan menos esta mística de trabajo.

Me trae a colación algo que dije en un post anterior sobre mi queja a la reforma del articulo 191 de la costitución, que decía que los diputados podían separarse de sus cargos sin perder su investidura; y mi queja giraba en torno a esto; ¿Para qué querría separarse de su cargo?, ¿Para aceptar uno con mejor sueldo, con mayor piso político, donde tenga más influencia o lo vean más en TV?, si tengo la mística suficiente y las ganas de ser diputado y ese deseo que pocos tienen de ayudar a los demás, a esa comunidad que me eligió, ¿Por qué me voy a retirar despues?, sería una verdadera traición a los principios de la mística y además, una burla a los electores que lo eligieron para que fuera diputado, no ministro o gerente; si ve a la Asamblea Nacional como una “catapulta” para estar más cerca de Chávez y que le den un carguito de Gerente, Vice-Ministro o Ministro; entonces simplemente todos ahi, tienen la mistica “pasada por el forro”, como decía mi abuela.

En fín, algún otro día seguiré discutiendo este tema con más calma; pero espero que sirva para que algunas personas comiencen a reflexionar sobre cuales son las cosas importantes de la vida y del por qué estamos mal y como podríamos ir mejor.

Saludos y felices fiestas para todos …

Acerca de phenobarbital

http://about.me/phenobarbital

Publicado el 20 diciembre 2007 en Cultura Oldie, La soda y la pastilla. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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