El síndrome de Pedro y Clarita

Todos alguna vez vimos aunque sea un único capítulo de Heidi:

Recordamos a el gran Perro  Niebla; a la cabra mascota Copo de Nieve y a la abuelita ciega y costurera de Pedro; e incluso muchas veces comparamos nuestras peores profesoras de la escuela con la Srta. Rottenmayer; pero este artículo no es para discutir de el animé que hace 30 años se transmite en TV; hemos de tratar un síndrome muy común en la sociedad venezolana (y creo que evidentemente poco documentado en la psiquiatría convencional); lo hemos de llamar el “Síndrome de Pedro y Clarita”.

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Ya sabemos que esta serie marcó a muchisimas personas, tanto que muchos desean ser alguno de los personajes de la serie (hasta le han hecho un musical!);  y no menos en la sociedad venezolana donde existen cierto tipo de sujetos (creo que tristemente me incluyo) con una característica importante; todos se creen Pedro y que podrán hacer caminar a Clarita.

Este síndrome se basa en la búsqueda de chicas absolutamente conflictivas (una propia Clarita inválida)  y todos (absolutamente todos!) creemos que nosotros SI PODREMOS hacer caminar a Clarita!, entiendan!, están a tiempo!, solo Pedro pudo hacerla caminar! …

Este es como ese síndrome (aun no le tengo el nombre) donde las mujeres se buscan hombres absolutamente conflictivos, inútiles, mujeriegos, egocéntricos y narcisistas y ellas asumen que los podrán cambiar; además de ser un castigo auto-infligido (como si de alguna especie de karma de re-encarnación nos estuvieramos liberando), es un caso inútil; si acaso logras algún avance, terminas cayendo en el caso del amor de los puerco-espines.

Para colmo de males repetimos la formula una y otra vez; pues no solo yo; infinidades de amigos me han comentado la gran cantidad de cosas que desean cambiarle a sus parejas; de liberarlas de esos conflictos de los cuales hay un inmenso surtido: los que no les gustan sifrinas las buscan sifrinas porque se creen el trompetista de Ligia Elena;  los que se las buscan auto-destructivas porque serán los heroes que las salvarán de la destrucción (es mejor montarse en una nave y salvar a la humanidad de un meteorito; es algo creo yo, más productivo); los que las buscan superficiales para convertirlas en Rosa Luxemburgo eternizada o aquellos incrédulos que las buscan con la única finalidad de convertirla en otra completamente distinta (al final de cuentas; por qué no las buscamos completamente distintas?).

Sé que muchas y muchos se sentirán aludidos; considero que este síndrome no tiene sexo (aunque la referencia Clara sea, precisamente, Clarita); así que proclamo lo que siempre cuando un amigo me cuenta sus problemas con alguna conflictiva mujer:

“NO VAS A HACER CAMINAR A CLARITA!, dejale ese trabajo a las películas de ficción, a Hollywood y a Pedro …

Al final de cuentas me quedo con Heidi …😛

Acerca de phenobarbital

http://about.me/phenobarbital

Publicado el 6 noviembre 2007 en Cultura Oldie, La soda y la pastilla. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Heidi era varetera aka sortadi==Fumona, de pana que se metia su vaina y empezaba a ver cosas estrañas, como dijo Andres Lopez, uno siempre sera el pedro de la relacion.😦

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